Las emociones del centauro: Mitos y hegemonía

Por Gaspar M.B

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Desde hace algunos años una parte cada vez más ruidosa del espectro mediático ha resucitado la figura de Gramsci para defender su trabajo “construyendo hegemonía”. La hegemonía [1] es un concepto fundamental para entender cómo funciona la dominación en las sociedades complejas, en las que existe una ideología dominante que configura un sentido común [2]. Si la hegemonía es una herramienta tan poderosa para mantener un orden social, desactivarla es imprescindible para provocar cambios sociales reales. En ese sentido quienes se han subido a un plató a ponerle la zancadilla a los discursos hegemónicos han apuntado en una dirección correcta, aunque hayan recorrido poco camino en esa dirección.

En el siguiente artículo miraremos el interior de esa ideología dominante para subrayar el peso que tiene lo irracional en la construcción y el mantenimiento de las hegemonías y, por lo tanto, el peso de lo irracional en su destrucción.

El ser humano: animal irracional

La importancia de lo irracional en las comunidades humanas hay que buscarlo en los propios orígenes de la especie. Para este fin nos serviremos de la obra central de Lewis Mumford, El mito de la máquina.[3] Mumford sostiene que el verdadero rasgo distintivo de nuestra especie eran sus capacidades irracionales conferidas por su hiperdesarrollado cerebro. Afirma que cualquier especie mantiene comportamientos racionales desde el punto de vista de la supervivencia –por ello hay millones de especies distintas a la humana en el planeta-, sin embargo el ser humano se caracteriza por su capacidad creativa, capacidad de origen irracional, lo que le permite adaptarse a entornos de forma mucho más rápida que la proporcionada por la evolución biológica.

Esta irracionalidad ha supuesto siempre una amenaza para la propia especie, pues es el rasgo que hace que tanto individuos como colectivos humanos atenten contra su propia supervivencia. Es por ello que para el autor, el mayor reto de nuestra especie ha sido construir un sistema de Mitos, Ritos y Símbolos –la Cultura- que permita compartir esa irracionalidad con la comunidad y así darle un uso positivo para la supervivencia. Pone como origen de la cultura la necesidad de compartir y gestionar los sueños -visiones extrañas y mágicas que cualquier humano tiene pero que no explica viendo su alrededor- por parte de los humanos primitivos. En este sentido contra la creencia de que el ser humano está en una permanente guerra con la naturaleza exterior por su supervivencia, para lo que desarrolla la tecnología; propone como la auténtica “guerra” la que la humanidad libra contra su irracionalidad mediante la cultura. Sostiene que todos los grupos humanos que sobreviven comparten un grado de desarrollo cultural paralelo –creencias, rituales, simbología, lenguaje-, mientras que los grados de desarrollo tecnológico varían enormemente entre esas comunidades –economías recolectoras, agrícolas o post-industriales-. Eso sitúa la cultura en el centro de la Historia. Sin embargo Mumford no rebate toda la Historiografía materialista, sino que apunta a la más que evidente realimentación que existe entre medios tecnológicos de producción y medios culturales en las sociedades, dando su merecida posición a la cultura como parte indisociable de la técnica humana. De esta forma abre el camino hacia la tesis central del libro según la cual “la máquina” en tanto que técnica humana es una construcción social y por tanto, nunca es autónoma de la sociedad. Pero ese tema se escapa de lo que apunta este artículo.

La cultura se define entonces como un sistema de mitos, ritos y símbolos. La Cultura es entonces lo que mantiene unidas a las comunidades humanas y tiene un origen fundamental en la irracionalidad humana, en las emociones y sentimientos.

mitos 3

La política mítica

Volviendo a las sociedades complejas y autoritarias actuales miramos las ideologías según un prejuicio racionalista. Partimos del supuesto de que la ideología es un conjunto de lógicas e ideas racionalmente explicables, cuando según el punto de vista anterior, la ideología en tanto que cultura tiene un sustrato fundamentalmente irracional. El análisis de las ideologías como sistemas de racionalizar mitos se ha hecho fundamentalmente con las ideologías más explícitamente mitológicas – ideologías de corte religioso o totalitarismos-, pero también hay trabajos más generales al respecto.

Adrián Huici, en Estrategias de Persuasión,[4] analiza la relación entre mito y política en el marco de un estudio más amplio de las estrategias de marketing político y mercantil. Para empezar se define la política como la actividad del poder en la sociedad. Para Huici es fundamental aclarar que en la actividad política el uso de mitos pasa por desnaturalización de esos mitos para mantener tal sólo su carga emocional y de vínculo comunitario en un marco racional. Para este uso define 3 pasos:

1ºManipulación del lenguaje, extensión de unos términos y estigmatización de otros.

2ºApelación a viejos mitos y síntesis de otros nuevos.

3ºMovilización o desmovilización de la sociedad.

Este proceder se puede observar en casi todos los procesos políticos de la Historia, con diferencias en función del grado de conciencia mítica de cada sociedad.

Huici subraya la trascendencia que ha tenido este fenómeno especialmente a partir de las corrientes románticas del siglo XIX en las culturas “occidentales”. La aparición de corrientes filosóficas y de pensamiento calificadas como “anti-intelectuales”, irracionales y míticas – autores como Nietzsche, Sorel, Marinetti o en menor medida Ortega y Gasset- han sido la puerta de estrategias políticas abiertamente míticas como las que utilizaron los fascismos europeos. Pero la apelación al subconsciente colectivo, su permanente construcción y sustitución, es una característica de toda forma de política. Así la personalización de la política electoral es un proceso característico de las sociedades con estados democráticos-liberales por el que los programas electorales son sustituidos por la imagen de la persona candidata, sustituyendo la política racional por las emociones de adhesión que pueda suponer la imagen o la retórica de una determinada persona carismática.

El poder de la cultura contra la cultura del poder

Hace aproximadamente un año y medio, Bardo Ediciones sacó Ars Magica Civis. 8 relatos míticos que son lugares comunes en la ideología dominante de nuestra sociedad, justificados en un mar de notas a pié de página y un epílogo que repasa algunos de los temas tratados en este artículo. El Estado del Bienestar, Europa, La Razón, La Máquina o La Transición son algunas de las figuras destripadas en el lenguaje mágico y misterioso de la mitología. No es un estudio completo de los mitos que componen la ideología dominante, pero supone un estimulante ejercicio de reflexión en clave subconsciente sobre sujetos que solemos discutir en clave analítica. ¿Conocemos cuales son las figuras subconscientes que mueven a nuestra gente a movilizarse o a conformarse?

Por otro lado la comunidad antagonista también maneja sus códigos míticos, simbólicos y rituales. Las tradiciones comunista, libertaria, feminista, autónoma, ecologista o independentista arrastran unos sustratos emocionales que se manifiestan constantemente en las formas de exponer discursos, la estética de la propaganda, la forma de relacionarse entre compañeros o la apelación constante a determinados mitos. Ese sustrato emocional de cada comunidad es la primera frontera con la sociedad que convive inmersa en los mitos, símbolos y rituales sociales hegemónicos. Por otro lado, la construcción de contra-hegemonías capaces de abrirse hueco en la sociedad pasa inevitablemente o bien por reformular los mitos de las comunidades antagonistas o bien por la extensión de estos mitos a amplios sectores de la población por algún cambio en las condiciones culturales o materiales. ¿Conocemos nuestros mitos o simplemente actuamos a su merced?

[1] Les Communards ¿Qué es la hegemonía? http://lescommunards.blogspot.com.es/2013/03/que-es-la-hegemonia.html

[2] Felipe P.G. La ideología, un concepto polémico. Revista Exarchia nº4. http://revistaexarchia.org/2013/11/01/la-palabra-es-un-arma-ideologia-un-concepto-polemico/

[3] Lewis Mumford. El mito de la máquina. Técnica y evolución humana. Pepitas de calabaza. 2013.

[4] Adrián huici. Estrategias de persuasión. Mito y propaganda política. Ediciones Alfar. 1996.

[5] Ars Magica Civis. Los mitos del ciudadano demócrata y sus usos mágicos actuales. Bardo Ediciones. 2013.

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