ENTREVISTA// José Luis Izquieta: “No hay pensadores que estén revitalizando el pensamiento de Marx”

Por Esther Martín

José Luiz Izquieta es profesor titular del área de Sociología de la Facultad de Educación y Trabajo Social de Valladolid. Licenciado en Filosofía, también ha trabajado en el campo de la Antropología, una disciplina sobre la todavía sigue reflexionando e investigando. Desde Exarchia charlamos con él sobre la situación de la Universidad, de las ciencias sociales y sobre la vigencia del marxismo en la academia a raíz de su artículo Marxismo y Antropología. Vigencia del análisis marxista en la antropología social.

¿Cuál es la situación actual de las ciencias sociales en el mundo académico?

Cuando hablamos de ciencias sociales hay que tener en cuenta que en el criterio de clasificación de ciencias sociales entran una multiplicidad de disciplinas y áreas de conocimiento: hablamos de derecho, de económicas, sociología, trabajo social… Eso significa que tal y como está en este momento el mercado es el que de alguna manera condiciona el potenciamiento o no de unas disciplinas o de otras. Evidentemente económicas está en un momento bueno porque vivimos en una sociedad donde la economía es lo que determina su funcionamiento.

Si hablamos de otras disciplinas, la sociología en este momento está en una situación crítica fundamentalmente porque los egresados que salen con el título de Sociología tienen muy poquitas salidas laborales. Hay otras áreas de conocimiento, Trabajo Social, por ejemplo que hasta este momento ha tenido un crecimiento grande en cuanto a que tenía salidas laborales, pero ahora es un área de conocimiento y una profesión que también está en una situación de crisis. Por tanto, resumiendo, hay que diferenciar un poco las áreas de conocimiento y reconocer que algunas de estas disciplinas tradicionales más analíticas, más teóricas, más críticas, realmente no están en su mejor momento.

¿Qué corrientes de pensamiento diría que dominan las ciencias sociales?

En este momento hay que tener en cuenta que las corrientes de pensamiento que están predominando en el ámbito de la ciencia económica son aquellas que marcan la marcha de la sociedad y tenemos que reconocer que quién financia las universidades son o bien las instituciones públicas o bien el estado y quienes lideran esos ámbitos de financiación económica son de alguna manera representantes de unas corrientes que tienen que ver con un modelo que organiza la sociedad que es el neoliberal. Evidentemente, las corrientes de pensamiento que directamente están presentes en el ámbito universitario son esas corrientes que hacen el caldo gordo o el juego al modelo neoliberal.

Si hablamos del ámbito más estricto de la Sociología, en este momento el marxismo ha pasado por una fase peculiar. Hemos tenido después de los años 80 con la caída del muro una crisis muy fuerte de los modelos y de la perspectiva marxista. Pero dado que ahora estamos en una fase donde se incrementa la situación de desigualdad social, donde estamos viendo el impacto negativo que tiene esos modelos económicos que están planteando, digamos que se ha revalorizado alguna de las tesis más que del marxismo, que Marx apuntaba en sus análisis.

¿Quiere decir eso que en la Universidad se está recuperando la perspectiva marxista? No diría tanto. Marx ha estado muy denostado, sobre todo porque en cierta manera, definirte como marxista es identificarte con la ortodoxia, el estalinismo, con modelos muy criticados después de lo que ha sido la aplicación de políticas y estrategias marxistas. Pero yo creo que en la Universidad todavía hay un sector de gente que piensa que el marxismo tiene vigencia, pero a efectos prácticos no hay una revitalización como la hubo en los años 60. El marxismo se impregnó de muchos ámbitos: de la Sociología, la Antropología, la Economía, etc. En ese sentido el modelo marxista no está. Digamos que tampoco en el ámbito de las Ciencias Sociales, como Sociología o Antropología, hay en este momento paradigmas potentes. ¿Por qué? Porque los grandes autores que marcaron líneas de reflexión y de pensamiento han desaparecido. Lévi-Strauss con su estructuralismo que ya fue cuestionado en los años 70, Bourdieu ha desaparecido también… Entonces no hay pensadores foco.

Dices, bueno pues Bauman, pero Bauman, salvo algunos conceptos y algunas categorías como sociedad líquida -que tuvo mucho éxito-, y de más, no es un pensador que haya sistematizado y planteado un modelo de análisis de la sociedad original o novedoso. Y no existe en este momento o carecemos de pensadores que estén apuntando hacia teorías que renueven o que pongan la alternativa a los modelos de pensamiento que se habían desarrollado en los años 60-70.

¿Qué papel ha tenido el marxismo en la antropología?

La teoría marxista estuvo durante mucho tiempo relegada en el ámbito antropología por dos razones. La primera porque la antropología se centraba principalmente en el estudio de las sociedades precapitalistas o premodernas y, por tanto, era una disciplina que se ubicaba en un ámbito de estudio alejado de lo que se suponía que era el ámbito en el que surgió el marxismo que era la sociedad capitalista. Por otro lado, desde el ámbito de las ciencias sociales se pensaba que Marx y el pensamiento marxista por tanto no había desarrollado una orientación y unos métodos que permitieran acceder a la comprensión de lo que pasa en estas sociedades que estudiaban los antropólogos.

¿Qué ocurre? A partir de los años 50, con todo el proceso de descolonización, las sociedades precapitalistas donde se ubicaban los antropólogos empiezan a iniciar un cambios importantes, como consecuencia de los cambios del sistema político, y de la entrada de las organizaciones económicas internacionales. En ese contexto las comunidades entran en un periodo de transformación que implica alterar alguno de sus sistemas de producción, de organización social, de organización política. Y en ese contexto la antropología experimenta una crisis de modelo muy fuerte, modelos que habían existido hasta entonces como el funcionalista. Surge un replanteamiento de la teoría marxista, un planteamiento con dos líneas de desarrollo teórico. Una que va más del tipo idealista donde se insiste mucho en la dimensión de la cultura, el simbolismo, la representación, etc., una vía que de alguna manera tiene éxito por la línea del estructuralismo de Lévi-Strauss. Y surge otra línea más crítica, más centrada en los procesos socio-económicos y esa aquí donde el marxismo, por el liderazgo de algunos antropólogos marxistas, algún antropólogo inglés, empieza a encontrar una vía de aplicación.

Teniendo en cuenta el cambio de las sociedades y en los modelos teóricos vemos como hay una serie de antropólogos que empiezan a hacer trabajos de campo donde, por un lado, aplican los conceptos y la perspectiva de Marx y, por otro lado, desde el ámbito de la Universidad hacen análisis desde la teoría marxista. En ese contexto se recuperan algunos escritos donde Marx sí que se había interesado por las sociedades precapitalistas y eso refuerza la idea de que la antropología debía retomar el pensamiento marxista y hace que durante dos décadas tuviera cierto eco en la proyección antropología.

¿Qué aporta Marx a la antropología?

Marx aporta primero una perspectiva que da importancia en el análisis de las sociedades a los procesos económicos y sociales. Muy importante. Aporta también el análisis de los procesos de cambios y transformación. En qué condiciones se producen los cambios en la sociedad desde sus categorías y por supuesto aporta también una perspectiva crítica al análisis de las transformaciones sociales. Es lo que hereda el pensamiento marxista en la antropología

¿Sigue teniendo vigencia hoy en día?

Sí, yo creo que Marx sigue teniendo vigencia porque su pensamiento surge en un contexto de claras transformaciones en las sociedades europeas. Surge en un contexto donde lo que plantea Marx es que la Sociología no solo sirva para interpretar sino para transformar la realidad. En este contexto estamos urgidos a seguir transformando una sociedad y sigue teniendo vigencia en un momento en el que el tipo de configuración social está produciendo exclusión, pobreza, etc.

Ese planteamiento tal y como lo dijo Marx o tal y como se interpreta. ¿Solamente hay que retomarlo? No, como se ha hecho hace tiempo, hay que hacer esas categorías. Digamos que las líneas fuerza que están en el pensamiento retomarlas como líneas que sirven para profundizar en el análisis y explicación de los procesos. Hay que ir hacia un marxismo, tener una cierta flexibilidad. Hay que pelear por si lo que digo es marxista o no es marxista. Yo creo que lo importante en el discurso de Marx es esas líneas, ese esquema. Es lo realmente vigente de Marx que no tienen otras teorías que no se preocupan de esas cosas.

¿En qué parte del mundo cree que tiene más vigencia?

Sería difícil, porque en este momento cuando en la mayor parte de los ámbitos académicos el pensamiento de Marx ha pasado casi desaparecido, sería difícil decir si en China tiene vigencia o en América Latina o en África. Probablemente en América Latina sigue existiendo todavía una cierta sensibilidad en bastantes centros de estudio por el pensamiento de Marx.

En Europa salvo algunos grandes pensadores que han fallecido últimamente y bajo núcleos muy específicos no hay vigencia ni hay preocupación por retomar. Francisco Fernández Buey fue uno de los últimos líderes del pensamiento marxista en la Universidad española, pero quedan pocos. Si me preguntas quién en el ámbito de las ciencias sociales está reivindicando el pensamiento de Marx, sinceramente no te sabría decir. Incluso se ha producido una cosa curiosa, por ejemplo Godelier fue un antropólogo marxista que durante gran parte de su trayectoria de pensamiento defendió el modelo marxista. Ahora ha dado marcha atrás y su teoría no se puede considerar una teoría marxista como explicativa de la sociedad. La famosa obra que ha publicado recientemente, en la que habla de los fundamentos de la sociedad, insiste que los fundamentos están en el pensamiento, en el ámbito simbólico, en el ámbito de las creencias y en la política, lejos de lo que él decía en los 70 cuando hablaba del peso de la economía, del parentesco… ha dado un giro en ese sentido.

Por eso, cuando me preguntas en qué lugares está presente, en Europa después de la caída del muro no creo, salvo algunos pensadores que se han mantenido en esa línea, pero algunos de ellos han ido desapareciendo. Algunos hicieron una transformación, por ejemplo Bourdieu se conocía, pero ya desapareció. Digamos que no hay pensadores que estén revitalizando el pensamiento de Marx.

¿Hay un clima en la universidad de “guerra fría”?

En la universidad, en el ámbito de las ciencias sociales, hay un cierto parón en cuanto a nivel de reflexión. No tenemos una posición después de los discursos postmodernos.

En la Universidad aquel que de alguna manera asume un pensamiento crítico tiene algunas reservas por parte de lo que son los ámbitos de financiación en la investigación, etc. Hay que reconocer que la Universidad ha pasado por una cierta situación de asepsia lógica y política, que, después de la efervescencia que llegó a haber, se ha acomodado mucho. El profesorado para reivindicar un poco aquella corriente crítica realmente no vemos que sea un foco de contestación de pensamiento crítico. Es mi visión, pero no veo que haya un discurso.

Por otro lado el alumnado que viene a la universidad viene muy poco sensibilizado. Hablar de temas como la exclusión resulta complicado. Te voy a contar una anécdota. Hace unos meses se regalaba el periódico, El País en todas las facultades. Quería hablar de un tema en clase, de la exclusión social y venía un dato de las diferencias de renta. Y preguntó: “¿Habéis leído el periódico?” Hablando un poco de los salarios y ejecutivos españoles, y nadie contestó. Y ya dije “quién de esta clase haya cogido y haya leído algo del periódico que levante la mano”. De los 65 alumnos nadie se había preocupado de coger ese periódico, que te lo regalan y no te cuesta nada, ni siquiera cogerlo y decir voy a ver la página de deportes. Eso ya es un síntoma de cómo está un poquito la Universidad. No quiere decir que todos los estudiantes sean pasivos. Esta mañana he estado hablando de si la desigualdad disminuye en nuestra sociedad o crece, haciendo ese pequeño recorrido analítico en el que tenemos que reconocer que está creciendo mucho. Y el crecimiento de la desigualdad para alumnos de trabajo social se supone que tienen que ser sensibles a ello. Evidentemente la disminución de la desigualdad se produjo porque se conquistaron derechos civiles, políticos y sociales y que en este momento hay que seguir luchando y la lucha significa implicación política por los derechos sociales, laborales y políticos que se están recortando. Bueno, había un sector de alumnos que seguían con interés, pero había otro grupito de chicas que se estaban riendo y produce una sensación de que lo que dices no importa. Les estaba diciendo algo impactante y es que vuestra vida va a ser peor que la de vuestros padres y vosotros no vais a tener las mismas posibilidades de trabajo, los mismos salarios, la misma proyección de derechos sociales. Para evitar que esto se deteriore más y cuando toque el momento de decidir quién toma esas elecciones, es como si estuviera hablando a este sector como algo que ni les iba. Esto refleja este clima… probablemente tenga que pasar más tiempo para que estos chicos vean la precariedad y tomen conciencia. Afortunadamente algo se está moviendo en esta situación provocada por la mala gestión política y probablemente dentro de un año veamos que se corrige. Pero tiene que cambiar todavía.

¿Cómo pueden la Sociología o la Antropología cambiar la sociedad?

La Sociología y la Antropología son dos disciplinas que tratan de analizar empíricamente la sociedad. Esos análisis nos permiten tener una panorámica de cómo es la sociedad, describir la sociedad. Yo estoy diciendo que en la sociedad dominan unos valores, los valores de los jóvenes: la familia, las instituciones como la educación, no valoran la política, la religión, etc..Estoy haciendo una descripción.

La sociología trata de explicar por qué, trata de enseñar a descubrir donde están las causas para que de alguna manera se corrijan. La principal aportación de estas disciplinas viene en eso. Conocer la realidad, explicar la realidad, para después, como dice Marx, contribuir al cambio social.

La antropología queda un poco más escorada en el sentido en que el desarrollo de la antropología en España ha sido diferente al desarrollo en otros países. En los años 70 se mezcla con el tema de la reivindicación étnica, el folclore, no ha tenido un desarrollo ni académico, profesional como lo ha tenido la sociología que está mucho más desarrollada.


Para conocer más:

Investigaciones y publicaciones de José Luis Izquieta Etulain. Dialnet.: http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=637589

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